El Sistema de Centros de Energía

Los 7 Centros de Energía

SCE -Sistema de Centros de Energía parte de la idea de que nuestro cuerpo está organizado en siete Centros principales de Energía, un concepto compartido con el Yoga, que llama a estos puntos chakras. Son como válvulas que regulan nuestra energía y la hacen circular. Están ubicados en la cara anterior de nuestro cuerpo. Nacen en la columna vertebral y se abren hacia delante como flores y nosotros llamamos Centros de Energía a las partes del cuerpo que dependen de cada uno de esos chakras.

SCE los considera puntos esenciales porque organizan y distribuyen la energía a través de nuestro cuerpo. Cuando no existe una buena conexión, una buena circulación entre ellos, nos enfermamos, envejecemos y nos sentimos infelices.

Tenemos siete zonas diferentes en nuestro cuerpo y cada una se relaciona con un determinado Centro. Se trata de unidades funcionales que contienen una glándula del sistema endocrino, un plexo del sistema neurovegetativo, un grupo muscular y un grupo de órganos. Cada centro, en su aspecto orgánico, se relaciona con un aspecto psíquico de la persona.

Cada una de estas zonas se vincula con un Centro de Energía específico.

Para conocer los 7 centros de energía y cómo funcionan, mueve el cursor sobre la figura:


Las corazas

El Dr. Hugo Ardiles enunció la teoría del Sistema de Centros de Energía, inspirada en el yoga, hacia 1.966. Enseguida se dio cuenta de que lo que obstaculiza el libre fluir de la energía a través del cuerpo son los bloqueos energéticos que se instalan en nuestro cuerpo y van produciendo dolor, contracturas, enfermedades e infelicidad.
La respuesta la encontró en la teoría de las ‘corazas musculares’ de Wilhelm Reich. A partir de ahí, creó una metodología de trabajo corporal que permite disolver estas corazas para devolver la expresión a las emociones enquistadas en el cuerpo.

Las emociones no expresadas van dando forma a nuestro cuerpo. Nuestra historia, afectos, ideas, todo está registrado, queda grabado en nosotros produciendo estereotipos –yo soy así- inconscientes de conducta.

Las corazas nos hacen mover siempre igual, pero también nos hacen vivir siempre igual y, lo que es aún peor, pensar igual. En ese sentido nos perjudican, porque no nos permiten cambiar.

Nuestra Escuela distingue dos tipos de corazas: las sanas (o corazas de seguridad) y las patológicas. Las corazas de seguridad nos permiten resolver bien las dificultades de la vida. Las patológicas se formaron como defensas ante situaciones difíciles, y si bien nos defendemos con ellas de lo que no podemos resolver, también actúan como una armadura a través de la que no podemos expresar aquello que permanece guardado.

Distinguimos tres clases de corazas:

  • Corazas duras.
  • Corazas blandas.
  • Corazas rígidas.

Si aprendemos a leer las Corazas en el cuerpo de una persona podremos saber cómo es, qué siente, cómo ama, qué piensa y crea con su mente. Nuestra propuesta es dar conexión, integrar y tomar conciencia de estas energías, que ya existen en nosotros en potencia y desarrollarlas.

 

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